Cuando pensamos en el lavado de vehículos, la mayoría imaginamos un turismo pasando por un puente de lavado. Sin embargo, en el mundo ferroviario la realidad es muy diferente. Los trenes, tranvías y metros recorren miles de kilómetros cada año, están expuestos a condiciones ambientales extremas y acumulan tipos de suciedad muy distintos a los de un automóvil convencional.
Por eso, lavar un tren no consiste simplemente en utilizar más agua o más producto químico. Requiere procesos específicos, equipos adaptados y soluciones químicas diseñadas para responder a las exigencias propias del sector ferroviario.
En este artículo
No todos los trenes son iguales
A diferencia de lo que ocurre en el sector de la automoción, donde las dimensiones y formas de los vehículos son relativamente homogéneas, en el ámbito ferroviario existe una gran diversidad de configuraciones.
Cada fabricante diseña sus vehículos con características propias, variando aspectos como la altura, la anchura, la longitud de las composiciones, la geometría de la carrocería o el grado de curvatura de las superficies. A ello se suma la presencia de diferentes elementos en cubierta, como equipos de climatización, pantógrafos o sistemas asociados a la captación de energía de la catenaria, que requieren consideraciones específicas durante el proceso de lavado.
Esta diversidad obliga a que las instalaciones de lavado se adapten a cada tipología de vehículo para garantizar una limpieza eficaz y segura. Los sistemas de cepillado, los programas de lavado, las velocidades de paso, los tiempos de aplicación y los productos químicos deben actuar de forma coordinada para ofrecer resultados óptimos, preservando la integridad de las superficies y de los distintos componentes del vehículo.
Lavado al paso, estático o mixto
Otro aspecto que muchas personas desconocen es que no todos los trenes se lavan mediante el mismo proceso.
En algunos casos, el tren avanza lentamente a través de la instalación mientras los diferentes módulos realizan las fases de lavado. Es lo que se conoce como lavado al paso.
En otras instalaciones, el vehículo permanece detenido mientras es el equipo de lavado el que se desplaza a lo largo de la composición: es el lavado estático. También existen configuraciones mixtas que combinan ambas tecnologías según las necesidades operativas de cada taller.
La elección de un sistema u otro depende de múltiples factores, como el espacio disponible, el tipo de flota, la frecuencia de lavado o los requisitos de explotación. La división de Lavado Ferroviario del grupo ISTOBAL, con más de 30 proyectos instalados en todo el mundo, diseña instalaciones de lavado para el sector ferroviario capaces de trabajar al paso, en estático o en modo mixto, adaptándose a cada tipo de taller.
La química también se adapta
La adaptación no se limita al equipo de lavado. Los productos químicos desempeñan un papel fundamental para conseguir los mejores resultados.
Las superficies, los materiales y los tipos de suciedad presentes en un tren son diferentes a los que encontramos habitualmente en automoción. Por ello, las soluciones químicas deben estar específicamente desarrolladas para responder a estas condiciones de trabajo.
En ISTOBAL ESENS desarrollamos productos adaptados a las necesidades del sector ferroviario, acompañando las diferentes fases del proceso de lavado, desde el prelavado hasta el secado final y el tratamiento de aguas.
Química específica para cada fase del lavado ferroviario
Estos son los productos químicos de esens® que acompañan cada fase del lavado de trenes, tranvías y metros, disponibles en distintos formatos, incluyendo bidones de 200 litros y contenedores IBC de 1000 litros para garantizar una mayor autonomía de las instalaciones.
Industrial Alkaline
Prelavado alcalino formulado para eliminar suciedad orgánica, grasas, aceites, insectos y contaminación acumulada. Recomendado para la limpieza de vehículos industriales, trenes y tranvías, donde la exposición continuada a contaminantes atmosféricos, residuos del tráfico, polvo de frenado y materia orgánica genera capas de suciedad adherida sobre las superficies. Su acción favorece la dispersión y el desprendimiento de estos depósitos, preparando la superficie para las fases posteriores de lavado y contribuyendo a mantener los estándares de limpieza requeridos por los operadores de transporte.
Industrial Acid
Prelavado ácido formulado para eliminar depósitos minerales, incrustaciones y contaminaciones metálicas, optimizando la calidad final del lavado. Especialmente indicado para la limpieza de vehículos ferroviarios, donde el desgaste generado por el contacto entre el pantógrafo y la catenaria provoca la deposición de partículas y óxidos de cobre sobre la superficie del tren. Su acción química favorece la eliminación de estos contaminantes, restaurando la apariencia de la carrocería y mejorando la eficacia del proceso de limpieza.
Shampoo Foamy
Champú espumante que garantiza una limpieza profunda y homogénea, respetando los materiales y acabados presentes en trenes, tranvías y metros. Más información sobre Shampoo Foamy.
Drying Aid
Agente de secado especialmente formulado para favorecer el escurrido del agua, minimizar la aparición de marcas y proporcionar un acabado impecable tras el lavado. Más información sobre Drying Aid.
Y también el agua se cuida
Además de las soluciones para el proceso de lavado, ISTOBAL ESENS dispone de una completa gama de productos químicos para el tratamiento de aguas, diseñados para optimizar el funcionamiento de recicladores, sistemas de ósmosis y otros equipos auxiliares, garantizando la calidad del agua y favoreciendo su reutilización y reciclabilidad. En una instalación ferroviaria con sistema de biorreciclaje, el consumo de agua dulce puede reducirse hasta en un 92 %.
Preguntas frecuentes sobre el lavado de trenes
En ISTOBAL ESENS ponemos nuestra química al servicio de ese movimiento: productos desarrollados para cada fase del lavado, desde el prelavado hasta el tratamiento de aguas, que ayudan a que cada tren salga a la vía limpio, cuidado y a punto. ¿Hablamos? Contacta con nosotros y descubre cómo adaptar la química de tu instalación al mundo ferroviario.
